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Terra
La Coctelera

Materia oscura del universo

Hay materia invisible. Los movimientos de las estrellas y las galaxias nos indican donde se encuentra una parte de ella pero la teoría sugiere que hay mucha más. ¿Qué es y donde esta?

Ya disponemos de pruebas suficientes para afirmar que la materia visible de la de las galaxias constituye solo el 10% de la masa galáctica real.

El asunto de la materia oscura ¿Cuánta hay? ¿De que esta formada? ¿Cómo se distribuye? Guarda una estrecha relación con otras cuestiones concernientes a la estructura global del universo y su evolución. Además la respuesta a estas preguntas relativas a la estructura depende de la relación que existe entre la macrofisica (el universo en su conjunto) y la microfisica (las partículas elementales)

Si pudiéramos remontarnos en la expansión hacia atrás, entre 10 mil y 20 mil millones de años, las escalas microscópicas y microscópicas se confundirían, porque en los primeros tiempos las estructuras que ahora observamos ocupaban en ese entonces regiones con distancias y energías propias de las escalas típicamente asociadas con los procesos que gobiernan las interacciones de las partículas fundamentales.

Desde que Edwin Hubble confirmó la expansión del universo, resulta natural preguntarse si esta expansión acabara deteniéndose.

La respuesta depende de dos factores:

Con que rapidez se estará expandiendo el universo y Cual es la intensidad con que la fuerza de la gravedad, (determinada por la intensidad media de masa del universo) mantiene unida la masa. Una densidad de masa elevada provocaría una atracción gravitacional más intensa

Satanás, vida y obras

Satanás, vida y obras
Lucifer, Satanás, el Príncipe de las Tinieblas... La maldad suprema se ha encarnado en bestias y seres diabólicos que han servido para explicar el origen del Mal a través de culturas y religiones. Seguimos los pasos del ángel caído que desafió al mismo Dios.

El año 1692 fue especialmente catastrófico para las colonias de Nueva Inglaterra, en la costa este de los Estados Unidos. Impuestos elevados, duro invierno, los piratas atacaban a los comerciantes y la viruela causaba grandes estragos. Para los hombres y las mujeres educados en el estrecho y rígido mundo puritano de Nueva Inglaterra, las desgracias de ese año eran debidas al Demonio. En este mundo, concretamente en un pueblecito de Massachusetts llamado Salem, el Diablo estaba haciendo de las suyas.

Todo comenzó cuando un grupo de jovencitas se reunía para escuchar las fantásticas historias de las Indias Occidentales que les contaba Tituba, la esclava del reverendo Samuel Parris. Sus relatos impresionaron a las más jóvenes del grupo: la hija del reverendo, Elisabeth, de nueve años, y su sobrina, Abigail Williams, de once. Las niñas empezaron a sufrir ataques con sollozos y convulsiones. Ambas desafiaron el mundo de los adultos con su actitud desobediente y anárquica, llegando a unos extremos inimaginables para la mente de un severo reverendo. Sus ataques histéricos sirvieron de inspiración a las chicas de más edad. Ann Putnam, Elisabeth Hubbard, Mary Walcott, Mary Warren, Elisabeth Proctor, Mercy Lewis, Susan Sheldon y Elisabeth Booth fueron “las ocho perras brujas”, como las definiría un acusado durante el juicio en el que la travesura se convirtió en brujería. Las chicas dijeron que unos espectros las atormentaban. En primer lugar, las jóvenes convirtieron en chivos expiatorios a las personas que más antipatía despertaban en la comunidad. Después, la acusación se extendió a cualquier ciudadano; ya nadie estaba a salvo. Los jueces estaban convencidos de la acción del Demonio, y utilizaron a las chicas como acusadoras: a quien ellas señalaban como brujo, le acusaban. Sorprendentemente, no se ahorcó a ningún brujo confeso, sólo se ajustició a quien lo negaba. Aquel año se procesó a 31 personas y todas fueron condenadas a muerte. De ellas, 19 fueron ahorcadas, dos murieron en prisión, una fue muerta por aplastamiento, dos mujeres lograron posponer la ejecución alegando estar embarazadas y al final consiguieron el indulto. Otra escapó de la cárcel, cinco confesaron y salvaron su vida y la pobre esclava Tituba fue encarcelada indefinidamente sin juicio. Una de las perras brujas y principal instigadora, Ann Putnam, confesó la farsa catorce años más tarde: “Todo cuanto hice fue sin querer, engañada por Satanás”. Siempre viene bien para echarle la culpa.

La idea del Maligno pone en jaque al Todopoderoso

Para los cristianos, el Diablo es la personificación del Mal Supremo, el enemigo de Dios. Ninguna otra religión posee algo parecido, un ser que represente la causa última del mal. Y este es el problema al que lleva enfrentándose la teología desde hace siglos. Si Dios es el creador de todo, también ha tenido que crear al Diablo. Algo paradójico, por mucho que se trate de eludir usando “los más sutiles artificios sofísticos”, como decía Herbert Haag, uno de los teólogos más perspicaces en cuestiones demoníacas de la segunda mitad del siglo XX.

El ejemplo reciente más claro lo da José Antonio Fortea, arcipreste de Alcalá de Henares desde 2001 y famoso especialista en demonología y exorcismo, que defiende la postura de los teólogos dogmáticos católicos: “Los ángeles debían pasar una prueba en la que demostrarían su amor a Dios”. Por supuesto, fallaron y se rebelaron y, cómo no, al final hubo la clásica batalla entre buenos y malos. Según Fortea, “fue una batalla intelectual”, porque es evidente que los ángeles son espíritus y no pueden blandir espadas ni lanzar bombas atómicas. Los buenos argumentaban a favor de la fidelidad a Dios y los malos defendían la rebelión. Esta conversación de miles de millones de ángeles se saldó con bajas de un lado y otro. Una vez que cada ángel decidió su bando, la partida quedó en tablas.

Otra pregunta de los teólogos es por qué Dios no aniquila al Diablo. Nuestro exorcista patrio nos rebela el gusto del Todopoderoso por los juegos de guerra. “Ha dispuesto permitir que haya una guerra entre el bien y el mal para que los hombres puedan decidirse por un camino o por otro. Además, no se puede negar que los demonios le vengan bien a largo plazo, pues cuando no haya hombres sobre la tierra a los que tentar, la existencia de los demonios será una manifestación de la gloria de Dios”.

¿Es una criatura de Dios o su homólogo malvado?

¿Pero cuál fue, en definitiva, el pecado del Demonio? Tomás de Aquino sentó cátedra: la soberbia, la pretensión de ser igual a Dios. Este acuerdo entre los teólogos dogmáticos se rompe a la hora de evaluar cuántos ángeles cayeron en sus redes, aunque la mayoría sustenta que fueron pocos.

Para los católicos, el Diablo ha ejercido una influencia determinante sobre el curso de la historia humana, que terminará el día del Juicio Final con la derrota de Satán y sus adláteres. Esto ocurrirá durante una lucha parecida al Ragnarök de la mitología nórdica. Todos los detalles de la famosa batalla final –quién morirá, quién será herido y quién ganará– están decididos de antemano.

“El hombre no tiene más opciones, o se somete a Dios o se somete al Diablo”, escribía el teólogo Michael Schmaus en su Dogmática. ¿No es esto una muestra del dualismo negado por el catolicismo? Entre los evangélicos, la pirueta lógica para justificar su existencia es aún más enrevesada. Saben que podrían extrapolar al Malo y sacarlo fuera de la buena creación de Dios, pero eso lo convertiría, por fuerza, en una especie de antidiós, lo que lleva a un inadmisible dualismo. Tampoco pueden asumir que Dios, infinitamente bueno y misericordioso, haya creado al Diablo. ¿Qué opción les queda? Dejemos hablar a una de las personas que más ha influido en la teología evangélica de mediados del siglo XX, Karl Barth: “Dios es, en su presciencia, señor y causa del ser y también señor –pero no causa– del no ser”. Ahí es donde encaja el Diablo: ha sido querido pero no creado por Él. Surge de la nada, del no ser que Dios dejó a un lado en la creación. Sin embargo, para el gran teólogo de la primera mitad del siglo XX, Rudolf Bultzmann, que se esforzó en limpiar la figura de Jesús de todo contenido teológico para descubrir al verdadero hombre, el Diablo, los ángeles y los demonios no son más que una figura mítica: “El pecado es asunto exclusivo del hombre, no ha sido causado por el Diablo”.

El ser humano se pregunta por el origen de la desgracia

La tercera forma de solucionar el problema es dejarlo sin resolver. “Se busca refugio en la mística oscuridad y se habla del insondable misterio del mal”, dice Haag. De eso ya hay antecedentes, como la Santísima Trinidad, el misterio de misterios que tanto preocupó a San Agustín por el evidente politeísmo que implica. Digamos que la teología moderna, incapaz de dar una respuesta coherente al problema, ha aparcado a Satán en un rincón oscuro.

Explicar la presencia del mal en el mundo es una meta tan antigua como la propia humanidad. Enfermedades, desgracias personales o catástrofes naturales siempre han sido causadas por espíritus que podríamos catalogar de crueles y malvados, pero ninguno ha sido elevado a la categoría de encarnación del mal puro. Las religiones griega y romana no conocían al Diablo, entre los 400 dioses celtas no había sitio para el maligno, lo mismo que en las religiones africanas no influidas por los misioneros o en los indios de América del Norte. Ni siquiera en el sintoísmo, el budismo o el taoísmo.

En el judaísmo la situación es peculiar. En los libros sagrados hebreos Satán nunca aparece como líder de un Imperio del Mal que ha declarado la guerra a Dios y a la humanidad. De hecho, aparece mencionado pocas veces. En todo el Antiguo Testamento –heredero de las Sagradas Escrituras judías– la palabra Satán aparece 18 veces frente a las 35 del Nuevo Testamento, que además es mucho más breve en extensión. Se le menciona por primera vez en una visión de Zacarías, pero en un sentido totalmente profano, ya que Satán, en hebreo, significa adversario. Este término se repite en diferentes lugares con la acepción de “enemigo humano”, como cuando Salomón declaró que podía construir el templo que llevaría su nombre, ya que había paz en sus fronteras y no tenía ningún “Satán” en perspectiva. También se le da a quien se opone a la voluntad y el poder de Dios; así llamó Jesús a Pedro porque quiso impedir su pasión. Aún más, entre la corte de servidores angelicales de Dios existe la figura del Satán, que en los juicios divinos hace de fiscal y se coloca a la derecha del acusado.

No se trata, por tanto, de un nombre propio, sino de un título. Su función se vislumbra claramente en el Libro de Job, donde se le cita, no como el opuesto a Yahvé, sino como un servidor obediente. Es quien se dedica a atormentar al paciente Job por orden expresa de Dios, pues entre sus tareas está detectar las malas acciones de los hombres e informar de ellas. Eso sí, se alegra por el mal ajeno.

En el Antiguo Testamento, Satán es un segundón

En definitiva, el futuro enemigo público número uno de Yahvé era en realidad un simple vasallo, el instrumento del que se sirvió Dios para someter a un hombre, Job, a las más incomprensibles y terribles pruebas contadas en la Biblia. Y el pobre sabía que era Yahvé el autor de sus sufrimientos. Para el autor del Libro de Job, Satán es un mero figurante. No sólo eso. En el Antiguo Testamento es el hombre quien peca por propia decisión y, para sorpresa de los católicos, no es el Diablo quien incita al pecado, sino el propio Yahvé: induce a David a realizar un censo y así cometer una falta gravísima, endurece el corazón del faraón para que no deje salir a los israelitas de Egipto, envía un mal espíritu al corazón de Saúl, primer rey de Israel, para que intente matar a David, su sucesor... Si hay algún sitio donde Satán es un anodino comparsa ese es el Antiguo Testamento.

Pero a partir de 300 a. C., con la irrupción del helenismo, los demonios cobraron importancia. Por aquel entonces todo el mundo quería conocer su origen y empezaron a aparecer numerosas fábulas que giraban en torno al pecado y la caída de los ángeles. Existía la imperiosa necesidad de descargar a Dios de toda responsabilidad por las acciones malas de los hombres. Pero fue la comunidad esenia de Qumrán la que mostró de manera más acusada el dualismo entre el bien y el mal. Identificaron a Belial como exponente del mal. Es Belial quien corrompe a la humanidad en un ejemplo de dualismo ético rampante que queda reflejado en todo su esplendor en la regla de la comunidad: Belial trata de seducir a los hombres, y Dios y su ángel Miguel les ayudan a no sucumbir.

En el libro extracanónico Vida de Adán y Eva encontramos el intento más popular para explicar la caída de un príncipe de los ángeles. Datado hacia el siglo I a. C., cuenta lo sucedido tras la expulsión del Paraíso. Satán le hace saber a Adán que él ha sido el culpable y promotor de esa caída. Hecho a imagen y semejanza de Dios, Adán iba a ser más glorioso que los propios ángeles. Por este motivo, Dios les pidió que lo veneraran. Miguel y los suyos obedecieron, pero Satán y sus partidarios se negaron y fueron expulsados del cielo. Como el Maligno, lleno de envidia y rabia, no podía vivir viendo feliz a Adán en el Paraíso, le indujo a desobedecer a Dios, a engañar a la mujer y compartir así su destino. Como podemos imaginar, esta leyenda permitió a la teología cristiana establecer una conexión entre el diablo y el pecado original. De igual modo, esta fábula la recoge el Corán para explicar el origen de su gran demonio, Iblis.

Un ángel altivo que se quiso comparar con Dios

Pero el giro más interesante a la historia del Diablo dentro del judaísmo lo vemos en el Segundo libro de Enoc. En uno de sus viajes al cielo, este se encontró a los ángeles hechos prisioneros. Satán les había incitado a mantener relaciones sexuales con mujeres, y había tenido la peregrina idea de proclamarse igual a Dios. La consecuencia obvia es que fue arrojado al abismo. Lleno de envidia, embaucó a Eva para que Adán pecara. En esta leyenda del siglo I tenemos en juego dos de los grandes escenarios pecaminosos del cristianismo: el sexo y la soberbia. No es de extrañar que las continuas alusiones al Diablo por parte de los evangelistas y Pablo estuvieran influidas por el entorno dualista y legendario que los rodeaba. El autor de la Carta a los Efesios –posiblemente un discípulo de Pablo– muestra una influencia innegable de la comunidad de Qumrán.

Cristianos y judíos, unidos y separados por las leyendas

Quien sentó las bases de la satanología cristiana fue Juan –mejor dicho, el autor o los autores del Evangelio de Juan, sus cartas y el Apocalipsis–. Y no por la profusión de referencias al Diablo, sino por la claridad de las mismas. Es este evangelista, además, quien lo nombra Señor del Mundo y causante de todas las acciones malas. Pero la llegada del Hijo de Dios quebrantó este dominio diabólico. Curiosamente, una de las más terribles sentencias del Evangelio según San Juan es la afirmación de que los judíos son hijos del diablo. Si no tuvieron bastante con ser acusados de deicidio, que el Jesús retratado por Juan les dijera “procedéis del diablo, que es vuestro padre” dio carta blanca a los cristianos para perseguirlos, diezmarlos y humillarlos durante siglos.

El enfrentamiento entre el Bien y el Mal, heredado de las leyendas judías que nacieron en el siglo I a. C., ha marcado al cristianismo hasta extremos increíbles. Podemos plantearnos dónde se encuentra entonces la diferencia entre el judaísmo y el cristianism o . H a a g l o dice de manera impecable: “El judaísmo jamás ha sucumbido a la tentación de considerar sus leyendas como depósito obligatorio de su fe. El error de elevar las leyendas judías a la categoría de dogma sólo lo ha cometido el cristianismo”.

Una cuestión queda pendiente: ¿de dónde vino este dualismo? La demonología judía bebió profusamente de la visión irania del mundo: Irán es el país clásico del dualismo. Demonios, ángeles y arcángeles nacen en el Irán del 500 a. C. Y si hay que señalar a un culpable, ese es Zaratustra o Zoroastro, un hombre del que se sabe muy poco, pero que cambió el politeísmo imperante en esa región por Ahura Mazda, el señor único. Él es el inventor del monoteísmo. Para no eliminar a los viejos dioses, los convirtió en emanaciones de Ahura Mazda, es decir, los ángeles. Entre ellos, los dos más poderosos son el bueno Spenta Manyu y el malo Angra Manyu. Al principio, ambos eran la cara y la cruz de la moneda, pero al final Angra acabó por convertirse en un antidiós, el enemigo declarado de Ahura Mazda.

El zoroastrismo personificó la luz y la oscuridad

Lo que Zoroastro consiguió con su reforma fue una religión poderosa gracias a una definición trascendente del Bien y del Mal. Sus depositarios eran, obviamente, los sacerdotes, que así consolidaron su poder. Eran ellos quienes tenían jurisdicción sobre qué era el mal y, además, podían combatirlo. ¿No es este el precursor ideológico de los exorcistas? Se puede decir más alto pero no más claro: Satanás nació en Irán en el siglo VI a. C. ¿Lo sabrá George Bush?

historia leida-Mi abuela

Mi abuela

Hola mi nombre es HERNAN Y LO QUE LES VOYA CONTAR ME LO CONTO MI ABUELA LO QUE LE SUCEDIO A MI ABUELA EN HONDURAS EN EL DEPARTEMENTO DE FRANCISCO MORAZAN EN UNA ALDEA LLAMADA SABANAGRANDE VIVIAN MUY ALEJADOS DEL PUEBLO CASI POR EL CEMENTERIO VIVIA UNA SEÑORA CON 3 HIJOS EN ESA CASA PASABAN COSAS ESPELUZNANTE A PARTIR DE LAS 6:00 PM EN ADELANTE LAS LAMINAS CHILLABAN COMO SI ALGO ESTUBIERA CAMINANDO SOBRE ELLA SE ESCUCHABA GENTE HABLANDO EN LA COSINA LAS HOYAS Y TRASTES SE ROMPIAN EN LA NOCHE UNA VEZ DE ESAS MI ABUELA SALIO A VER QUE PASABA Y LO QUE SE ENCONTRO FUE UN ANIMAL NEGRO CON UNOS OJOS ROJOS QUE LA QUEDO VIENDO MI ABUELA MI ABUELA SE ASUSTO MUCHO EN OTRA MI ABUELA SE QUEDABA SOLO EN ESO ELLA SE DURMIO EL LA CAMA Y ELLA SINTIO QUE ALGO DE ACOSTO SOBRE ELLA Y DESPUES LE MOVIAN LA CAMA COMO SI ALGUIEN QUISIERA QUE ELLA NO ESTUBIERA EN ESA CASA PERO LO MAS EXTRAÑO FUE CUANDO LA PUSO EN VENTA LA CASA SOLO UNA SEÑORA SE LA COMPRABA SUPUESTAMENTE ELLA HACIA COSAS MALAS COMO BRUJERIA SE LA VENDIO A UNA CANTIDAD MUY BAJA .. ESPERO QUE LE HAYA GUSTADO LA HISTORIA A LO QUE ME CONTOS GRACIAS POR HABERLA LEIDO ESPERO ESCRIBIR OTRA HISTORIA PARA QUE SIENTAS LO QUE LE PASA A ALGUNAS PERSONAS ...

historia de terror contada-La Despedida de mi padre

Yo tenia tres años me faltaban unos cuantos meses para cumplir cuatro anos y vivíamos en un ranchito y éramos muy pobres, los recuerdos que tengo de mi papá son muy pocos mas tengo muy presente lo sucedido como si lo estuviera viendo en este momento.

Era en el mes de mayo que mi papá se puso muy grabe mas recuerdo que una mañana me desperté muy desesperada por ver a mi papá y desperté gritándole me levante corrí por toda la casa y no lo encontraba por ninguna parte sentía una necesidad por verlo seguí buscando cuando llegue al baño ya no estaba.

Después mi tía llegó y nos dijo a mis seis hermanos y a mi que se habían llevado a mi papá al doctor y que ella nos cuidaría.

Después recuerdo que llegó mi abuela y le dijo a mi tía, viste a esos niños de negro que van a velar a su padre. Recuerdo que era un día muy triste y hacía mucho aire con remolinos en fin yo no entendía muy bien que significaba cuando me decían que mi papá murió, yo solamente veía a todos llorando y yo no podía llorar por que no entendía lo que pasaba veía la caja de mi papá mas nunca me acercaron a verlo en fin lo sepultaron y nunca mas lo volví a ver, yo preguntaba que cuando vendría mi papá y me decían que nunca lo volvería a ver pero yo no les creía en mi yo sentía que el iba a regresar y pasaron tres meses yo seguía con unas ansias muy grandes por verlo de vuelta asta que un día era de noche y dormíamos en el mismo cuarto mis hermanos, mi mamá, la mama de mi papá se que daba a cuidar a mi mama por que estaba por dar a luz de mi hermano en total que todos estábamos en el mismo cuarto y yo compartía una camita con mi hermano menor el con la cabeza para un fin de la cama y yo de la otra frente a la puerta del cuarto y recuerdo que no podía dormir y solo volteaba a ver por la ventana de la puerta que entraba un poco de luz de la luna cuando de repente vi mucha luz y de repente apareció mi papá yo me sentía feliz de verlo y nunca sentí miedo el bestia una sabana blanca sujetada del hombro y unos calcetines verdes y me pregunto que donde estaba mi mama yo apunte hacia la cama de mi mama donde dormía con mi abuela la madre de mi padre el camino y se dirigió hacia su cama suspiro y toco la cara de mi mama la miro por un instante y me pregunto que donde estaban mis hermanos le señale hacia su cama todos dormían juntos se acerco los contemplo y suspiro muy triste después se dirigió a mi y me dijo ya me boy y nunca voy a volver después desapareció como una luz atravesando la ventana y se fue, yo un poco confundida pero satisfecha de haberlo visto ya me sentía mejor y fue entonces cuando comprendí que nunca lo volvería a ver.

Al siguiente día me desperté muy feliz y le dije a mi mama que mi papá había venido a visitarnos y le conté como paso todo después me pregunto si traía algo puesto y le conteste que traía una sabana blanca envuelta como Dios y unos calcetines verdes fue entonces cuando me creyó por que así fue como lo sepultaron desnudo solo una sabana envuelta y sus calcetines verdes yo nunca había oído como fue sepultado y así mi mama me creyó después hasta me pagaban otros niños para que les contara la aparición y despedida de mi padre.

carta-Recordándote una vez más

Como empezar esta carta..?
Si aun siento el calor de tus labios en mi boca...
Me invade la nostalgia al recordar todos los momentos que vivimos...
Un frió escalofrió me recorre el cuerpo invocando a la maldita tristeza...
en la que estoy sumergido...
Quisiera que fuera un sueño...
pero mi rostro demacrado en el espejo me recuerda que no es así...
Que tú no estás...
Que te has ido.
Cierro los ojos y te veo inmaculada...
llena de alegría...
de energía...
de vida...
Esa vida que me hace falta para seguir en pie...
Pero te has marchado...
Mi mente lo ha aceptado...
Pero dime vida...!
Como le hago entender a este tonto corazón...
que ya no estás...
Que reclama a gritos sordos tu ausencia...
Y me acosa por tu partida...
Ya no se ni que día es...
He perdido la noción del tiempo...
Todos los días los miro grises...
Tengo miedo...
Me siento solo...
Muy solo...
Te necesito a mi lado...
el manto de tus abrazos...
la calidez de tus palabras cuando decías...
"Te Amo..."
Pero tu ya no estas aquí...
Te has marchado...
Y me he quedado...
Solo y recordando...
Lo mucho que te he amado.

poema-Te espero

Una escalera de recuerdos
El aroma de mi piel
La más inocente mirada
El beso más ardiente de mi ser.
Mi alma desnuda, aunque segura ante tus ojos
Mi corazón latiendo
El código desglosado de mis labios
Los misterios de mi cuerpo a la luz
Las sonrisas más inéditas
Guardadas en el álbum de mis mejores sonrisas
Y de todos mis sueños cumplidos
La amnesia de cómo olvidarte
Los zapatos viejos de mi conciencia
La danza del lunar junto a mi boca
Ccuando ligeramente lo rozas con tu aliento
El festival de mis huellas en tu espalda
El abrazo de mis venas a tu sangre
La ambición del tesoro de tus palabras
El accidental te quiero susurrado a tu oído
El lugar inexistente al que te irás después de mi
Las letras que componen tu nombre.
Todo esto te espera si por alguna razón decides colocar tu mirada en mi
Tan solo se necesita tu mirada para afinar las cuerdas del corazón
Y concluir en una melodía para los dos.
Te espera con ansias todas mis emociones y todo mi cuerpo…

poema-Así como soy

Yo no soy diferente, soy simple ser humano
Y espero que me quieras, así, como yo soy,
Con el sol en el hombro, una flor en la mano
Una mueca en la boca, o quebrada la voz. Es preciso que sepas, que soy como las plantas
Que a veces se marchitan, o pierden su verdor
Y también como un lago, tranquilo en la mañana
O mar embravecido, cuando se pone el sol.
Que puedo ser pájaro y posarme en tus ramas
Para brindarte cantos dulces de amor,
O convertirme en llamas y fundir con mis ansias…
Tus ansias de pasión.
Quiero que entiendas, vida, que soy sol y soy sombra
Por eso brillo a ratos con todo mi esplendor,
Y por momentos siento que el mundo se desploma
Se nublan mis ojos y es gris mi alrededor…
Pero haz de comprenderme,
Soy montaña, soy llano,
Y ríe o llora a gritos mi loco corazón;
Pero es por ti que late, sabes bien que te amo…
Y espero que me quieras, así, como soy yo.